Las 10 mejores tecnologías para ahorrar agua, a revisión

  • 5 noviembre, 2020

Hay muchas tecnologías en el mercado que prometen que te van a hacer ahorrar agua como para que la factura casi te salga a devolver. Pero, ¿qué hay de real detrás de todas ellas?

El agua es un recurso escaso, y cada vez somos más lo que estamos concienciados e intentamos no desperdiciarla. Si este es tu caso, enhorabuena, ese es el primer paso, pero también el más importante y efectivo. De nada sirve una vivienda llena de dispositivos de ahorro, si te dejas el grifo abierto mientras te lavas los dientes (si, hay gente que todavía lo hace).

Si eres de estos últimos, no sigas leyendo, busca información en este blog u otros sobre la importancia del agua y su cuidado, y cuando en una película no puedas prestar atención al diálogo porque el protagonista se ha dejado abierto el grifo de la cocina mientras habla con su madre, ya puedes volver.

Pero la concienciación tiene un límite, y es ahí donde entra la tecnología, que nos permite ir un paso más allá.

En este artículo vamos a hacer una revisión de las 10 mejores tecnologías disponibles para ahorrar agua en una vivienda y a analizar el impacto real que pueden tener en el ahorro (no el que te dice el vendedor, que ya sabemos que siempre tira por lo alto).

1.      Aireadores para los grifos

Estos pequeños dispositivos se enroscan en el grifo y reducen el caudal de salida, pero al mezclarlo con aire, no se percibe una reducción de la presión que resulte incómoda. Es posible que, si tus grifos no son muy antiguos, ya vengan incorporados.

El agua pasa a través de unas mallas (habitualmente metálicas) superpuestas, que obligan al agua a seguir un camino más largo. Al disminuir la sección de paso (solo puede pasar por los agujeros de las mallas), aumenta la velocidad y disminuye la presión, y por efecto Venturi, succiona e incorpora aire a su flujo.

Se puede ver como el agua en un grifo con aireador está más enturbiada, por la presencia de aire.

Ahorro: Los fabricantes hablan de ahorros de consumo del 40-60%, pero esa es la reducción de caudal, y bajo ciertas condiciones de presión.

Que el caudal se reduzca un 50 % por ejemplo, no significa que vayamos a consumir la mitad necesariamente. Nadie se lava las manos con un cronómetro, por lo que la cuenta que suelen hacer de: si antes consumía 12 litros por minuto, ahora consumo 6, por lo que el consumo se reduce a la mitad, está un poco forzado.

Incluso en casos extremos, podría pasar que en un grifo con demasiado caudal, tengamos más cuidado de no abrirlo del todo, para no ponerlo todo perdido, pero al añadir un aireador, lo abramos a tope sin miedo, y estemos gastando más agua que antes. Es un caso extremo, pero si el fabricante se pone siempre en el más favorable, también podríamos ponernos en el más desfavorable ¿no?

Siendo razonables, los aireadores son una manera muy sencilla y barata de ahorrar agua. El ahorro que suponen, va a depender mucho del uso que hagamos de los grifos, pero al ser el consumo en grifos un 35% del consumo total de la vivienda (1), el impacto potencial es grande.  Existen muy pocos estudios que analicen el impacto real midiendo el consumo y no estimándolo, pero cogiendo de referencia el Cuaderno 06: Potenciales de ahorro, del Canal de Isabel II (2), obtenemos que un ahorro que oscila entre el 11% y el 24% (en un estudio con una muestra muy pequeña, 6 viviendas), cuando el ahorro teórico en ese caso era del 30-35%.

Recomendación: No lo dudes, si no los tienes, instálalos hoy.

2.      Duchas eficientes

Los cabezales eficientes pueden suponer un gran ahorro de agua ya que en la ducha se produce alrededor de un 27% del consumo total de una vivienda (1).

Existen infinidad de modelos con múltiples modos de funcionamiento cada uno (un solo chorro más potente, más chorros pero menos intensos, etc.), pensados sobre todo para un mayor confort a la hora de ducharse. Para que una ducha sea confortable, debe tener una buena “presión”, aunque en realidad lo que queremos es que el agua salga con buena velocidad, que técnicamente no es lo mismo, pero es así como nos entendemos, y esto se consigue reduciendo la sección de salida a unos pequeños agujeros. Esto provoca otro efecto, y es la reducción de caudal causará a su vez un ahorro de agua.

Ahorro: Al igual que los aireadores, los fabricantes hablan de hasta un 50%, pero suelen hacer más hincapié en el confort y los modos de funcionamiento, que en los ahorros. De hecho, cada modo de funcionamiento, tendrá un ahorro relacionado la velocidad de salida del agua (dato que no te suelen especificar).

Pero los ahorros reales, como en los aireadores, serán menores, ya que si el caudal es muy bajo, por mucho que te haya saltado la alarma del tiempo de ducha, si no has podido quitar todo el jabón vas a seguir un rato más.

Cogiendo de referencia el Cuaderno 06: Potenciales de ahorro, del Canal de Isabel II, obtenemos un ahorro de media de un 21% en las viviendas analizadas. De nuevo, con una muestra corta.

Aunque si lo que te gusta es quedarte debajo de la ducha para relajarte, vuelve a leerte el principio de este artículo.

Extra: Existen algunos modelos de última generación que nebulizan el agua (como la de la primera imagen) y que reducen así el caudal en un 70%. El problema de estas duchas según usuarios que las han probado, es que las gotas son tan pequeñas, que se enfrían muy rápidamente, y hay que tener el agua muy caliente para que la experiencia sea agradable. Ahorrar agua para malgastar energía, no es un negocio medioambientalmente rentable.

Recomendación: Una buena alcachofa de ducha te proporciona confort y ahorro, pero recuerda, no estás en un spa ni eres el cantante de tu grupo favorito, así que úsala con moderación.

3.      Grifos inteligentes

Existen grifos hoy en día que se regulan solos para que salga a una temperatura determinada, que pueden encender la ducha a distancia para que esté caliente cuando te vayas a duchar y hasta que se conectan con los asistentes de voz cada vez más presentes en los (Alexa, Siri, Google Assistant). Pero poder encender un grifo con la voz, aparte de vacilarle a tus invitados, no es que sea extremadamente útil, y no es que ahorre mucha agua.

Pero hay otros que estamos más acostumbrados a ver y que son mucho más útiles, los que tienen detectores de manos.

Seguramente todos hemos tenido experiencias con estos grifos en algún que otro baño público (algunas veces después de pasar un buen rato averiguando como usarlo y esperando que nadie nos estuviera viendo).

Con la evolución de la tecnología y su abaratamiento, ya empiezan a surgir grifos de este tipo pensados para el hogar, o pequeños adaptadores que convierten nuestro grifo normal en uno “sin contacto” y que funcionan con baterías. Al fin y al cabo, se usan muchas menos veces al día que en un baño público.

Ahorro: El ahorro de estos aparatos en un hogar es limitado, incluso en casos particulares podríamos terminar gastando más que antes. Es cierto que se puedo ahorra algo por no tener que abrirlos y cerrarlos, ahorrando así el tiempo desde el mando al grifo, y desde el grifo al mando, pero es insignificante.

Lo que puede provocar un ahorro (o un aumento del gasto) es que el caudal de salida siempre va a ser el mismo, el que tu hayas preestablecido. Si has puesto un caudal bajito, suficiente para las tareas cotidianas, te vas a ahorrar las veces que lo abres innecesariamente de más. Pero también puede pasar al contrario, que lo tengas más alto porque alguien de la casa le gusta más fuerte, o porque cuando tiene que llenar un olla con agua, 15 segundos de más le parece un mundo y al final tengas siempre el agua a tope.

Recomendaciones: Es una opción que puede aportar confort y limpieza, al no tener que tocar el grifo con las manos sucias, y en caso de haber niños pequeños, es una facilidad añadida para ellos. Pero si es por ahorrar agua, un aireador es mucho más barato y efectivo.

Si piensas en instalar un adaptador para tu grifo normal, ten en cuentan que ocupan espacio, y que si tu grifo no es muy alto, puede que no quede mucho hueco debajo, especialmente en los lavabos.

4.      Cisternas eficientes

Aquí la tecnología es muy importante, ya que va a condicionar mucho el consumo de agua. Mientras que en las cisternas antiguas, todas las descargas eran de entre 9-12 litros, en las modernas más habituales, de doble pulsador, la descarga grande es de 6 litros y la pequeña de 3, aunque existen inodoros que pueden bajar estos valores a 4 y 2 litros respectivamente.

Esto no sólo es posible gracias a que la cisterna descargue más o menos agua, sino que el diseño del inodoro está diseñado para que, con menos agua, funcione igual de eficazmente. En muchas ocasiones, la cisterna del inodoro se puede adaptar simplemente cambiando el mecanismo de descarga simple a uno de doble descarga, y que siga funcionando eficazmente.

Estos inodoros no están exentos de poder darles un mal uso. Hay gente que los usa como si fueran una papelera o un cenicero (los hay aún, desgraciadamente). Esto no solo es un malgasto de agua, sino que atasca el alcantarillado y dificulta la depuración del agua.

Pero lo que es más común de lo que pensamos, es que no se use bien el pulsador. Hay gente que simplemente presiona los dos botones por defecto, haga lo que haga, duplicando el consumo de agua de manera totalmente innecesaria. Incluso hay cisternas en las que no está muy claro que botón corresponde a una descarga corta, y a una larga.

Ahorro: Si partiéramos de una cisterna de 9 litros de descarga única, teniendo en cuenta que los usos del WC pueden estimarse en 6 diarios (3) (supongamos que 1 aguas mayores y 5 aguas menores de media), el ahorro potencial al instalar una cisterna de doble descarga de 6/3 litros sería de 33 litros por persona y día, lo que equivaldría al 60% de ahorro en ese consumo.

Recomendación: Este es otro de los imprescindibles, una vivienda moderna debe tener este tipo de cisternas y sus inquilinos deben saber usarlas.

5.      Urinarios para el hogar

Sí, habéis oído bien, adiós a las peleas por no subir la tapa. Y es que muchas marcas comerciales ofrecen versiones para el hogar de los urinarios masculinos que encontramos en cualquier baño público (muchos más estéticos que estos, algunos con su tapa y todo).

Aparte de una cierta comodidad y limpieza, consumen mucha menos agua, en torno 1-0.5 litros por descarga. Ya existen tecnologías, cada vez más extendidas, de urinarios que no usan agua, pero son mucho más habituales en baños públicos, donde su uso es más intensivo y el ahorro se multiplica.

Ahorro: Si instalamos un urinario de estas características, es lógico pensar que nuestro inodoro es al menos de doble descarga con 6/3 litros. Suponiendo que lo van a usar el 50% de los inquilinos de media (los varones) y que el consumo es de 1 litro por descarga, el ahorro que supondría tenerlo sería de 10 litros por varón diario, o 5 litros de media por inquilino. Esto supondría un 24% de ahorro por inquilino sobre los 21 litros que gastaría de media una persona en el WC (1 descarga de 6 litros y 5 de 3 litros).

Recomendación: En este aspecto, el espaciopuede ser un impedimento importante. Pero también ocupa mucho espacio el bidé, incluso más, y hay cuartos de baño en los que no se ha usado en décadas. No estará muy extendido, al menos en los próximos años, pero será cada vez más habitual encontrártelo en la casa de algunos amigos, y les envidiarás por ello. Si tienes sitio y estas diseñando el baño, o remodelándolo, no lo dudes.

6.      Electrodomésticos eficientes

En este caso hablaremos tanto de lavavajillas como lavadoras.

Lo primero, como en los apartados anteriores, el buen uso es fundamental. Intentar llenar los electrodomésticos por completo, y si no fuera posible usar las opciones de media carga, pero teniendo en cuenta que normalmente te van a consumir más de la mitad. Es lo que tienen las economías de escala.

En las etiquetas de eficiencia energética obligatorias en la Unión Europea, aparte del consumo energético, aparece el consumo anual de agua. En el caso de los lavavajillas se suponen 280 usos al año y en las lavadoras 220, por lo que habrá que dividir el consumo anual entre los usos para calcular el consumo estimado por uso.

Ahorro: Si comparamos en el mercado español entre lavadoras de 8 kg de carga, podemos encontrar desde modelos que consumen en torno a 6.6 litros por kg de ropa lavada hasta los modelos más eficientes, que consumen alrededor de 4.6 litros/kg, lo que supondría un ahorro del 30% en consumo de agua.

En cuanto a los lavavajillas, la capacidad se mide en cubiertos. Si comparamos lavavajillas de 14 cubiertos, que es el tamaño que nos va a aportar más eficiencia, nos encontramos consumos desde 1.2 litros por cubierto y lavado (16.8 litros por puesta) hasta los modelos más eficientes que consumen 0.6 litros por cubierto (8.4 litros por puesta), lo que supondría un ahorro del 50% en el consumo.

Recomendación: Los cálculos que hemos hecho son entre electrodomésticos nuevos, que ya son muy eficientes comparados con los antiguos, pero comparáramos uno moderno eficiente con uno de hace 15-20 años, los ahorros serían muchísimo más grandes. Así que, si te han dado algún problemilla y ya los tienes amortizados, pásate a unos nuevos, eficientes y silenciosos.

7.      Recirculadores de agua caliente

Estos sistemas ya se utilizan en instalaciones como en los hoteles, y es por eso que tienes agua caliente en la ducha casi instantáneamente, aunque la caldera esté 5 plantas más abajo. Pero esto implica tener el agua caliente en las tuberías continuamente, recirculándola cada vez que se enfría por debajo de una temperatura, la vayamos a usar o no. Esto, en un hotel, donde hay muchas duchas a lo largo del día, no es una pérdida tan grande, pero en una vivienda donde la mayor parte del tiempo no estamos usando el agua caliente, es un malgasto innecesario. Y a esto se le añade que no se suelen construir viviendas con este sistema.

Por eso han surgido en el mercado algunas soluciones que recirculan el agua a demanda, para que te vayas a duchar, el agua salga ya caliente, y no desperdicies ni una gota. Además, se pueden instalar en la vivienda con posterioridad.

Ahorro: Dependerá mucho de la distancia entre el punto de consumo y el calentador, y de los hábitos de uso del agua caliente.

Hay gente que se lava las manos siempre con agua caliente, varias veces al día, la usa en la cocina para cualquier enjuague y que se ducha dos veces al día. Otras sin embargo solo usan agua caliente en la ducha, y aprovechan que alguien más se acaba de duchar. Cada persona es un mundo, y establecer un ahorro medio es poco representativo.

Es más una cuestión de concienciación y confort, que una de ahorro puro y duro.

Recomendaciones: No todos los recirculadores tienen las mismas características, debes tenerlo en cuenta a la hora de optar por uno u otro. Las principales tecnologías en España son Ness y Aquareturn.

8.      Reutilización de agua de lluvia

Todos hemos pensado alguna vez cuando llueve que es un desperdicio desaprovechar toda esa agua que nos cae encima. ¿Por qué no reconducirla y almacenarla para cuando nos haga falta?

A nivel de una sola vivienda, si vivimos en un piso, es más complicado, pero si vivimos en una casa o lo pensamos a nivel de todo el edificio, es algo factible. Recoger esta agua es relativamente fácil, solo haría falta conectar las bajantes de las cubiertas (tejado y las terrazas) a un depósito enterrado, previo paso de un pequeño sistema de filtración para evitar que entre contaminación (primeras aguas, hojas, animales, etc).

Los usos que se le pueden dar, son principalmente el riego de zonas verdes, limpieza y recarga de cisternas de inodoros. En definitiva, todos aquellos usos que no requieran de agua potable. En muchos lugares de España aún hay casas que tienen cisternas de agua de lluvia que usan para ducharse e incluso beber, pero si estamos conectados a la red de abastecimiento de agua potable, mucho más controlada que nuestro depósito, no merece la pena encontrarnos con una sorpresa desagradable.

Ahorro: Si los demás ahorros tenían algunos dependes, este tiene todos los anteriores y unos cuantos más. Primero habría que especificar para qué se va a usar el agua. Podríamos analizar dos usos: el relleno de cisternas de inodoros, y el riego.

  • Riego. Si ya tenemos construida nuestra casa o edificio, conectar el riego a un depósito de aguas de lluvia, puede ser relativamente fácil. El problema es que un depósito para riego es poco eficiente en climas en los que hay unas estaciones frías y húmedas, pero luego unas estaciones cálidas y muy secas. En la época de lluvia, el depósito se llena, pero no se vacía porque no hace falta regar. Al estar lleno, mucha agua que sigue cayendo no puede entrar en el depósito y no se aprovecha. Cuando llega el calor y se van las lluvias es hora de hacer uso del agua almacenada, pero ya pocas lluvias nos lo van a volver a llenar. Para conseguir un buen ahorro en estas condiciones, necesitaríamos un depósito excesivamente grande (y caro).
  • WC. El problema con este uso, si no lo hemos tenido en cuenta a la hora de diseñar la vivienda, es que introducir una segunda red de abastecimiento para llevar agua de lluvia a los WC se antoja difícil y caro. Pero, por otro lado, la eficiencia del tamaño del depósito aumentaría mucho, ya que, aunque esté lloviendo, seguimos necesitando agua en el WC, por lo que continuamente estamos vaciando el depósito y dejando hueco a más agua, que seguiremos aprovechando.

Recomendaciones: Para calcular estos ahorros, es necesario usar modelos que simulen como se van a comportar los aportes (en base a las lluvias y a la superficie de recogida) y los consumos: necesidades de las plantas, gasto en el WC (según si son eficientes o no), gasto en limpieza y baldeos, etc. No te vale una simple formulita que suelen usar para calcular el tamaño del depósito.

Esta tecnología puede requerir una gran inversión, dependiendo del tamaño del depósito que instalemos, por lo que un buen estudio de ahorro/coste es esencial.

Aquí podemos ver algunos ejemplos del cálculo de un depósito para diferentes ciudades y diferentes usos, en los que se puede ver cómo afecta el clima al comportamiento del depósito, y por consiguiente al ahorro.

9.      Reutilización de aguas grises

Las aguas grises son aquellas que, aunque no están limpias, no están contaminadas con restos fecales o de comida (y sus bacterias asociadas). En un hogar englobarían el agua de los grifos, la ducha, e incluso si se tiene cuidado de que detergente usar, de la lavadora.

Estos usos, si tenemos en cuenta solo grifos y ducha, suman el 62% del consumo total de un hogar (1).

Distribución de los usos en una vivienda plurifamiliar. Canal de Isabel II.

El principal problema a la hora de usar esta tecnología, es que deberíamos tener un doble sistema de desagüe (por un lado las aguas negras y por otro las aguas grises), y un doble sistema de abastecimiento, si lo que queremos es alimentar las cisternas del WC y la limpieza (uno para agua potable y otro de aguas grises regeneradas). Algo que a no ser que haya una rehabilitación muy drástica, es inviable en viviendas ya construidas.

Existen modelos de sanitarios que hacen algo parecido, por ejemplo, combinando el lavabo y el WC de diferentes maneras, para solucionar el problema de la instalación, pero obviamente, tienen una repercusión en el ahorro limitado.

Lo ideal sería un sistema de reciclado de agua grises a nivel de toda la vivienda (o el edificio). Al estar más contaminadas normalmente que las aguas de lluvia, el sistema de depuración es más complejo, pero al generar aguas grises todos los días, la necesidad de almacenar agua es menor, por lo que ocupa menos espacio.

Ahorro: Los usos son similares a los del agua de lluvia. Podríamos analizar dos, el relleno de cisternas de inodoros, y el riego.

  • Riego. La ventaja del uso de aguas grises para riego, es que se generan todos los días, incluso en verano, cuando más falta hacen, al contrario que las aguas de lluvia. El ahorro dependerá mucho del clima de la zona, de la superficie y las especies plantadas.
  • WC. El uso de cisternas es un 23%, y la generación de aguas grises, es al menos de un 62%, por lo que, si solo depuráramos un poco más de un tercio de estas, eliminaríamos el gasto del WC (1).

Recomendaciones: Al igualque en el caso de las aguas de lluvia, es necesario un estudio en profundidad, especialmente si lo que se quiere es usarlas para riego de zonas verdes, que varían mucho dependiendo de la época del año. El ahorro puede ser muy grande, pero requiere una planificación y mantenimiento mayor que otras medidas. Sin duda, es posiblemente la tecnología con más recorrido y cuyo potencial de ahorro es mayor.

10. Tu consumo de agua, en el móvil

Y no estamos hablando de tener la factura en el móvil en vez de en papel, sino en saber minuto a minuto cuanto estás gastando tú y los tuyos.

Empiezan a aparecer dispositivos (aún pocos) que ponen a tu disposición esta información con una instalación relativamente sencilla y conectividad inalámbrica. 

Ahorro: Aparte de la gracia de saber cuánto has gastado en tu última ducha, estos sistemas pueden tener dos consecuencias directas en el consumo y provocar un ahorro importante.

  • Concienciación. La información es poder, y tener en tu mano los consumos, te permite ser más consciente de tus acciones y te hace estar más concienciado de lo escaso del recurso. Y además es una herramienta de educación de los más pequeños de la casa, aunque muchas veces son ellos los que están de verdad concienciados y lo transmiten a los padres.
  • Detección de consumos excesivos. Un miembro de la familia que toma duchas demasiado largas, una lavadora vieja que consume demasiado, ganar una discusión sobre si el lavavajillas gasta mucho menos que lavar a mano (bastante menos, por cierto), son casos que se pueden dar y detectar con la ayuda de estos dispositivos.
  • Detectar fugas. No es extraño conocer amigos y familiares que han tenido una fuga que cuando han descubierto ya les había provocado grandes daños, o que han descubierto al llegar una factura por un importe exorbitante. Estos sistemas permiten detectarlas, e incluso cortar el agua remotamente para evitar mayores daños si no estamos en casa.

Recomendaciones: Son dispositivos relativamente fáciles de instalar y manejar, que ayudan mucho en el factor principal a la hora de ahorrar agua, estar concienciado. Económicamente pueden amortizarse muy rápidamente en caso de fuga.

Es un servicio que en el futuro deberían brindar directamente las compañías suministradoras, pero mientras tanto (puede que pase mucho tiempo), es una opción muy interesante.

Referencias

1 Cuadernos de I+D+i. Número 4. Microcomponentes y factores explicativos del consumo doméstico de agua en la Comunidad de Madrid. Canal de Isabel II.

2 Cuadernos de I+D+i. Número 6. Potenciales de ahorro de agua en usos residenciales de interior. Canal de Isabel II.

3 E. J. M. Blokker, J. H. G. Vreeburg, and J. C. van Dijk (2009). “Simulating Residential Water Demand with a Stochastic End-Use Model”. Water Resources Planning and Management, Vol. 136

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  1. Dificilmente se puede encontrar, un articulo mas documentado y acertado. Enhorabuena. Solo comentarles que las aguas grises de ducha, con frecuencia contienen pequeñas particulas de heces fecales, que imposibilitan su uso si se pretenden usar en riegos por aspersión e incluso en inodoros, ya que esos restos y sus bacterias, se convierten en aerosoles que pueden generar enfermedades pulmonares.

    1. Muchas gracias Alfonso. La cantidad de partículas fecales es baja, y los sistemas de depuración y desinfeccción que se utilizan para regenerar las aguas fecales son más que suficientes para eliminar bacterias como la e. coli. Lo que no es recomendable es usarlas directamente, sin tratar.
      Un saludo.

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